La sonificación es una disciplina innovadora que emplea el sonido como medio para comunicar e interpretar información. Hay tres grandes áreas de trabajo donde la sonificación despliega todo su potencial:

A.Por un lado, la sonificación de datos. En general, estamos acostumbrados a interpretar la información acudiendo a gráficos, tablas, mapas, etc. Sin embargo, el uso del sonido presenta grandes ventajas. Gracias a las excelentes características que tiene el oido humano, somos capaces de percibir con facilidad magnitudes que fluctúan, patrones que se repiten o focalizar nuestra atención en un sonido concreto aunque estemos en un entorno ruidoso.

Cada vez más disciplinas analizan sus datos recurriendo a la sonificación, especialmente cuando son cantidades enormes de información recogida durante largos periodos de tiempo, creando para ello atractivas composiciones sonoras que resulten eficaces en la identificación de estructuras ocultas a la vista, de patrones repetitivos o de alguna singularidad. La detección de células cancerígenas en tejidos, el comportamiento de tifones y huracanes a partir de los datos meteorológicos, la predicción de terremotos a partir del análisis acústico de los registros sísmicos o la evaluación del comportamiento de activos e inversiones bursátiles son sólo algunos ejemplos de éxito. Se trata de un campo de trabajo innovador y con muchas oportunidades de desarrollo futuro.

B. La sonificación también se preocupa del diseño de todos aquellos interfaces sonoros con los que productos y procesos establecen relaciones con sus usuarios, buscando siempre la conexión más eficaz entre la información generada y las sensaciones que provoca. La señal acústica de una lavadora al finalizar su ciclo, los sonidos de confirmación o rechazo a la hora de programar un dispositivo o los retos que supone dotar de una sonoridad específica a los coches eléctricos en las ciudades del futuro, también están dentro del ámbito disciplinar de la sonificación.

C. Aparte de estos sonidos intencionales, que son diseñados específicamente para transmitir una información, los objetos emiten durante su manipulación (al cogerlos, al instalarlos, al mantenerlos, al usarlos) todo tipo de sonidos que también son objeto de estudio por parte de la sonificación y que tienen mucha influencia de cara a la valoración global que hacemos de esos productos. El sofisticado y contundente sonido de la puerta de un vehículo de lujo al cerrarse puede ayudar a incrementar la sensación de confort y de valor percibido. La presencia de piezas mal ajustadas en un mecanismo puedo originar un tipo de sonidos que disminuyan la sensación de calidad que proyecta. El permanente impacto de la vajilla de loza en un restaurante puede contribuir a crear una atmósfera sonora perturbadora que podría evitarse con el empleo de otros materiales. La experiencia sonora que tenemos con los productos cotidianos tiene un papel crucial en la sensación de calidad percibida y en la respuesta que como usuario tenemos ante ellos. Gracias a la sonificación, es posible estudiar los espacios sonoros que crean los objetos en su uso cotidiano para así dar recomendaciones de diseño que contribuyan a mejorar las sensaciones que originan entre los usuarios.

Aunque la sonificación de datos, productos y procesos resulta un interesante ámbito de trabajo donde cada vez aparecen más oportunidades laborales, hasta ahora ninguna universidad había ofrecido estudios superiores sobre sonificación. Para responder ante esta carencia, la Universidad de Oviedo pone en marcha en Octubre de 2018 el primer Curso Experto en Sonificación de Datos, Productos y Procesos. Este año tendrá lugar la segunda edición de este Título Propio de 23 créditos ECTS que se imparte de forma COMPLETAMENTE NO PRESENCIAL a lo largo de un curso académico, por lo que es perfectamente compatible con otras actividades (finalización de estudios, trabajo, etc.). Puedes conocer más sobre la estructura y contenidos del Título en este enlace